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miércoles, 29 de mayo de 2013

Lo que acecha en las orillas del río.



¿Qué es lo que pasa por la mente de aquel hombre a la orilla del río? El hombre con los ojos completamente abiertos observando el sucio río da unos pasos y se sumerge en aquellas aguas lodosas. Rápidamente el agua penetra sus fosas nasales hasta atascar sus pulmones y tener una muerte sucia y desesperada. Mientras en las sombras de la orilla, alguien lo observa hundirse en aquellas aguas verdes casi negras. Junto a las orillas se encuentra la civilización, lo más pobre y marginal de la sociedad que pronto estará en desgracia. 

Nuestra bestia se arrastra entre la basura y el cascajo que rodea al río casi con la barbilla y el pecho pegados al piso impulsándose como si fuera un cuadrúpedo. Él recorre varias calles ya pavimentadas alejándose del río, buscando su presa; entre tantas casas tan mal construidas que se van derrumbando con el paso del tiempo, la bestia hambrienta de más víctimas, ciega de las consecuencias, encuentra a unos niños que juegan fuera de su casa, dos niñas de 4 y 6 años y tres niños de 7, 9 y 11 respectivamente, todos hijos de una madre soltera que no para de tallar algunas prendas mientras escucha la radio a volumen alto. El monstruo se siente atraído por el niño de 9 años porque puede olfatearlo y sabe que lleva varios días sin bañarse, pero, debe ser cuidadoso y encararlo cuando el pobre esté completamente solo, sin que los demás hermanos puedan verlo, sin que la madre se dé cuenta. La bestia muy cautelosa espera el momento adecuado y cuando se presenta la pequeña oportunidad lo hace sin pensarlo. El pequeño infante queda completamente paralizado al ver a tal ser tan raquítico, erguido en sus dos patas y con una piel aceitosa, que fácil y rápidamente toma al pequeño para llevárselo mientras uno de sus hermanos ve y corre a gritarle a su madre. La madre en cuestión de segundos intenta correr tras el secuestrador de su hijo pero aquel es muy veloz. La mujer sin temor a nada comienza a gritar para que los vecinos la escuchen, alguien robó a su hijo. La gente de alrededor acude en su ayuda y todos juntos salen con palos y machetes a cazar al secuestrador. Alguien en la multitud dice haber visto al ladrón ir rumbo al río y todos sin cuestionar se dirigen a él abriendo el paso entre la basura. Enseguida muchos empiezan a quejarse del mal olor de excrementos y una nube de moscas que cubre el camino que rodea al río. La madre del niño que va hasta enfrente de la multitud no le importa en lo absoluto caminar entre animales muertos y el desagradable olor que producen, ella quiere a su hijo. Y ahí en lo más oscuro y recóndito encuentra a su hijo en la orilla con la cabeza baja dando pasos lentos hacía las corrosivas aguas. La madre grita y corre hacia él pero ella no se percata de que la bestia la está observando. Con un grito desgarrador que se ahoga en la peste de aquel ambiente sucio y olvidado, la bestia ataca a la madre antes de que salve a su hijo que está como hipnotizado sumergiéndose al río. La madre intenta defenderse pero el monstruo es más fuerte y le ha mordido el cuello con tal saña que le ha arrancado un trozo de carne con los dientes casi podridos, la mujer desangrándose ve la horrible cara de la bestia, sus enormes y desagradables protuberancias en la parte superior de la cabeza, la espuma con sangre que escurre de su boca y que gotea sobre su cara y en los últimos segundos se percata de algo más perturbador, la bestia es o llegó a ser un hombre. Uno de los hombres que acompañaban a la mujer golpea fuertemente la cabeza de la bestia con un tubo oxidado mientras los demás lo acompañan y una lluvia de golpes cae sobre el ser que patalea y lanza gritos guturales. Un machetazo calla los berridos del horrible monstruo, pues le han cortado la mitad de su cuello y su cabeza ha quedado colgando como  tapa de una cajetilla de cigarros. El hombre cegado por la ira intenta darle otro machetazo para cercenarle la cabeza por completo pero esta vez falla y le corta la mandíbula destrozando el rostro de la bestia que muere en instantes. Una mujer horrorizada por lo que ha sucedido intenta salvar al niño pero las aguas se lo han tragado por completo, no hay señal de su cadáver y la mujer siente un terrible mareo, su visión comienza a oscurecerse y decide apartase de ahí. Las personas recogen los restos de la madre que ha muerto y deciden tirar los de la bestia al río.

El cielo empieza a nublarse y ellos se retiran lo más rápido posible, sienten un terrible miedo y la lluvia cae densa sobre sus rostros, apartando mares de ratas que se esconden entre la basura. 
Un hedor asqueroso empieza a perseguir a los vecinos, en el interior de sus casas por varias horas, ellos tendrán la pesada tarea de soportar la pestilencia que los cubre, pues son  los espíritus del río que están satisfechos por las almas que ha devorado el día de hoy. La gente de alrededor duerme después de un lúgubre funeral cuando ya ha caído la noche con temor a ser los próximos que caigan bajo el hechizo del río y sean devorados por él como el difunto niño o el pobre hombre del principio. 
Tal vez no sea lo peor por lo que puedan pasar las personas que habitan cerca de ese lugar, lo que ellos no quieren ni imaginarse es llegar a convertirse en un abominable ser como aquella bestia, que sirva a los fantasmas del río y les entregue todas las victimas que éste les pida, y peor aún, convertirse en toda esa suciedad.



lunes, 9 de julio de 2012

CREEPYPASTA: Tu Reflejo en el Fuego.

Alguna vez te has preguntado ¿Cómo serás en 70 años? todos se preguntan si llegarán a viejos, la curiosidad a veces es tan grande que desearías viajar en una máquina del tiempo y verte de anciano (si es que llegas a viejo) pero la duda aún más grande es que si precisamente morirás joven. 

Te tengo un pequeño juego pero no me hago responsable de lo que pase, yo me lavo las manos desde este momento. 
Espera hasta que sean las 12 de la noche o un poco más tarde, el chiste es que sea la hora más oscura del día, coge una vela no importa si es veladora pero debe ser el fuego de una vela. Debes derramar unas gotas de sangre sobre la vela, muy pocas y encender la vela (procura estar solo o no servirá de nada). Ya que la flama de la vela se vaya haciendo un poquito más grande debes observarla por un laaargo tiempo, no la pierdas de vista nunca, verás que el ambiente se vuelve más denso pero no la pierdas de vista, ve la flama de la vela por mucho tiempo. Una vez que hayas visto la flama por mucho tiempo empezarás a notar que esta tiene movimientos como si se quisiera apagar te vas a acercar poco a poco y verás como si fuera una pequeñisima ventana, un niño o niña cual sea el caso, jugando adentro de la flama. Sentirás una paz interior al reconocer los movimientos del niño ya que son muy familiares hasta que te das cuenta que sí, eres tú de niño. Te sentirás muy nostálgico al verte de niño pero entonces, va a suceder algo que no te esperas, empezarás a escuchar dentro de la flama maullidos, maullidos de gato como si estuvieran torturando al animal, se escucharán maullidos pero ya cercanos a ser gritos de un humano. 
¿Ves que son muy familiares los chillidos de un gato a los gritos de un humano no? Vas a sentir cada uno de los vellos del cuerpo levantándose como púas, no trates de apagar la vela, debes esperar a verle el rostro al niño, si la apagas antes de tiempo la llama crecerá a tal grado que puede incendiar tu casa y puedes morir. Después que se escuchen los aullidos más y más fuertes verás el rostro de tu figura, lo que estás viendo no era precisamente un niño, es el rostro de un anciano con la cara totalmente arrugada casi desencarnada, casi cadavérica y sus ojos no los podrás ver porque aparte de que brillan bastante y los aullidos se vuelven más guturales ya es ahora cuando debes de apagar la vela o el fuego crecerá de tal manera que te cubrirá en llamas y morirás calcinado, debes apagar la llama con las manos sin importar que te quemes, si intentas soplar ayudarás a que la llama crezca.
Dice la leyenda que aquel que ve su reflejo en el fuego como de un niño hasta que la flama se apague sola, es porque llegará algún día a viejo por lo tanto no puede mostrarte tu reflejo de anciano pero debes de estar tranquilo de que no morirás joven. Aquellos que presenciaron el espectro arrugado y con los chillidos, están condenados a morir jóvenes por cualquiera que sea la causa y que no llegarán a la tercera edad.
Si tú viste el anciano dentro de la vela, estás advertido de lo que pueda pasar.